Carta denunciando la liberación bajo fianza del terrorista Luis Posada Carriles enviada por la Misión Permanente de Cuba en Ginebra a la Alta Comisionada para los Derechos Humanos y con texto idéntico fue entregada al Presidente del Consejo de Derechos Humanos.
CARTA A LA ALTA COMISIONADA DE LAS NACIONES UNIDAS PARA LOS DERECHOS HUMANOS, SRA. LOUISE ARBOUR
Ginebra, 24 de abril de 2007
Excelencia:
Tengo el honor de dirigirme a Usted en relación con la repudiable e insólita decisión adoptada recientemente por las autoridades de Estados Unidos de poner en libertad bajo fianza al connotado asesino y terrorista internacional confeso Luis Posada Carriles, en lo que constituye un acto inmoral e irresponsable, especialmente en momentos en que la comunidad internacional realiza ingentes esfuerzos para prevenir y combatir el terrorismo internacional, y para promover la paz y el disfrute de los todos los derechos humanos para todos.
De un largo historial delictivo y criminal contra Cuba y contra otras naciones, y ampliamente conocido como el más peligroso terrorista del hemisferio occidental, Posada Carriles, junto al también terrorista protegido en Estados Unidos, Orlando Bosch Ávila, es responsable de la explosión en pleno vuelo de un avión de la companía Cubana de Aviación frente a las costas de Barbados, en 1976, que costó la vida a 73 personas inocentes.
Posada Carriles no es un desconocido para Washington. Fue adiestrado y utilizado por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en la ejecución de acciones terroristas contra Cuba a lo largo de más de cuarenta anos. En las décadas de 1960, 1970 y 1980, Posada Carriles dirigió organizaciones terroristas que, bajo la dirección de los órganos de inteligencia del gobierno de los Estados Unidos, realizaron múltiples acciones contra Cuba y contra países que mantenían relaciones con la Isla. Asimismo, fue conocido como torturador en la Dirección de Inteligencia y Seguridad (DISIP) de Venezuela durante la década de 1970, período en que ocupó altos cargos en aquel órgano represivo, y en el que participó en el asesinato del ex Canciller chileno Orlando Letelier, hecho en el que perdió la vida también su asistente, de nacionalidad norteamericana.
También participó en la tristemente célebre Operación Cóndor ejecutada por las dictaduras militares latinoamericanas y por la Agencia Central de Inteligencia del Gobierno de los Estados Unidos en América Latina para perseguir, secuestrar, torturar, asesinar y desaparecer a miles de personas, única y exclusivamente por sus ideas nacionalistas o de izquierda en ejercicio de su derecho, consagrado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, de la libertad de pensamiento y de conciencia. Muchos de los expedientes de estos desparecidos en las “luchas” en que participó Posada Carriles, constan, sin esclarecer, en los Archivos del Grupo de Desapariciones Forzadas del Consejo de Derechos Humanos.
En 1985, tras escapar de una prisión venezolana mientras estaba sometido a juicio por la explosión y derribo del avión cubano en Barbados, Posada Carriles reapareció en Centroamerica, en la notoria base de Ilopango, trabajando con el también notorio Teniente Coronel Oliver North, que por encargo del Presidente de los Estados Unidos de América se dedicaba a abastecer de armamentos a la “contra” nicaragüense en la guerra sucia que se llevó a cabo contra el Gobierno Sandinista.
En 1997, Posada Carriles dirigió, también desde Centroamérica, una red de terroristas dedicados a colocar artefactos explosivos en hoteles y centros turísticos cubanos, que causaron danos materiales y humanos, entre ellos la muerte del turista italiano Fabio di Celmo. En entrevista que concediera al diario “The New York Times”, publicada los días 12 y el 13 de julio de 1998, Posada reconoció haber dirigido tal red terrorista, y que la muerte del joven turista italiano se debió al hecho de que este se encontraba “en el lugar y el momento equivocado”.
Posada Carriles ha planificado numerosos atentados contra la vida del Presidente Fidel Castro y otros dirigentes de la Revolución Cubana. En noviembre del ano 2000 fue detenido en Panamá, junto a tres de sus cómplices, mientras planificaba un atentado contra el Presidente de la República de Cuba en ocasión de la X Cumbre Iberoamericana, que tuvo lugar en el país istmeno. Los planes de Posada y sus cómplices consistían en colocar una potente carga de explosivo C-4 en el Paraninfo de la Universidad de Panamá en el momento en que el Presidente Fidel Castro se reuniría con centenares de estudiantes y profesores panamenos. Precisamente en ese país fue fraudulentamente indultado el 26 de agosto del 2004 por la entonces Presidenta Mireya Moscoso, y tras un periplo oculto por países centroamericanos, ingresó a territorio de Estados Unidos en el 2005.
No se trata de un activista político, sino de un terrorista confeso y sin escrúpulos, quien ha dicho que no se arrepiente de nada y que si volviera a nacer haría lo mismo. El largo historial terrorista y criminal de este individuo, y de la complicidad del propio gobierno de los Estados Unidos para con sus acciones, se encuentran profusamente argumentados en documentos oficiales de la antigua Comisión de Derechos Humanos, del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y de la Asamblea General de la ONU.
La decisión de permitir que Posada Carriles esté libre, incumpliendo la obligación internacional que tiene el Gobierno de Estados Unidos de proceder a su enjuiciamiento o extradición por actos de terrorismo, es la más clara demostración de la doble moral del gobierno norteamericano y un rotundo mentís a su supuesta lucha contra el terrorismo.
Washington protege y libera a un connotado terrorista, mientras condena injustamente a largas penas y mantiene en cruel prisión, por casi 9 anos, a cinco jóvenes cubanos luchadores antiterroristas, que hoy son prisioneros políticos en Estados Unidos. La detención de Gerardo Hernández, Rene González, Ramón Labanino, Antonio Guerrero y Fernando González, quienes contribuyeron a evitar muchas de las acciones preparadas por Posada Carriles y otros individuos que gozan de total impunidad y apoyo de parte del Gobierno de Estados Unidos, ha sido declarada arbitraria por el Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria de la Comisión de Derechos Humanos.
El pasado 19 de abril, el Gobierno Revolucionario de Cuba emitió una Declaración que condena la decisión de poner en libertad a Posada Carriles y senala al gobierno de los Estados Unidos como el único responsable de este acto inmoral e irresponsable, que busca comprar el silencio del terrorista sobre sus crímenes al servicio de la CIA, especialmente en la época en que Bush padre fue su Director General.
Miles de intelectuales de todos los confines del planeta han suscrito un importante llamamiento para evitar la impunidad otorgada al terrorista por sus mentores. Varios son los Gobiernos y personalidades mundiales que han sumado su voz al justo reclamo de justicia para el terrorista. El pasado 20 de abril los 118 países miembros del Movimiento de Países No Alineados aprobaron una contundente Declaración en la que expresaron su preocupación por la liberación del terrorista y reiteraron su apoyo a la solicitud de extradición que presentara el Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, y que aún no ha sido honrada por el Gobierno de Estados Unidos.
La liberación de este individuo constituye una gran irresponsabilidad y una grosera afrenta a las víctimas del terrorismo y a aquellos que luchan por un mundo de paz y justicia, en el que predomine el disfrute de todos los derechos humanos para todos. La maquinaria de derechos humanos de las Naciones Unidas puede quedar impávida ante un suceso de tan grave connotación.
Teniendo en cuenta el historial de este individuo, así como su implicación directa en hechos que constituyen claras y flagrantes violaciones de derechos humanos en varios países del mundo, esperamos que la Oficina de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos, así como el Consejo de Derechos Humanos y sus procedimientos especiales, concedan a este tema la atención que corresponde, y manifiesten pública y claramente su firme e inequívoca condena a este proceder insólito de las autoridades de Estados Unidos.
Tengo el honor de adjuntarle la Declaración del Gobierno Revolucionario de Cuba emitida el pasado 19 de abril del 2007 y de solicitarle que esta carta y su anexo sean publicados como documento oficial del Consejo de Derechos Humanos.
Aprovecho para reiterarle, Excelencia, el testimonio de mi más alta y distinguida consideración.
Juan Antonio Fernández Palacios
Embajador