LOS NIÑOS TIENEN EN CUBA MÁXIMA PRIORIDAD
Por LUZ MARINA FORNIELES SÁNCHEZ / Especial de la AIN
El culto rendido por Cuba y la Revolución a su ninez está avalado por éxitos notables como el de su tasa de mortalidad infantil, que en el 2004 fue de 5,8 por cada mil nacidos vivos, la más baja de América Latina.
Tal indicador resultó por supuesto también el menor reportado en toda la historia local, que en los últimos ocho anos devino testigo de índices impensables para otras naciones, incluso del llamado Primer Mundo: 7,9 996); 7,2 (1997); 7,1 (1998); 6,4 (1999); 7,2 (2000); 6,2 (2001); 6,5 (2002) y 6,3 (2003).
La atención prioritaria concedida en la ínsula a los infantes los preservan de galopantes flagelos que laceran a la humanidad, los cuales van desde los conflictos bélicos, pasando por la pobreza, la violencia, el terrorismo, torturas, pornografía, prostitución, las drogas, el SIDA y hasta la propia muerte, que cada ano cobra la vida de más de 13 millones de ninos menores de cinco anos.
De tales circunstancias no escapan ni los más poderosos: en Estados Unidos un menor fallece de un balazo cada 92 minutos como consecuencia de la peligrosidad imperante en ese país, donde otras estadísticas –igualmente aterradoras- aseveran que un promedio de 13 infantes resultan asesinados a diario, mientras seis cometen suicidio y otros tres son víctimas de abuso.
En la nación más rica del orbe y autotitulada paladín de los derechos humanos, un nino de cada seis carece del alimento necesario, afirma un estudio de la Tufts University de Boston, Massachusetts.
Según la investigación del Centro sobre el Hambre y la pobreza de la citada institución, en EE.UU. muchas familias se ven obligadas a escoger entre poner calefacción en su casa y alimentar a sus hijos.
También constituyen alarma las noticias que en tal sentido aportan las apaleadas economías latinoamericanas. Expertos senalan que en el continente más de 100 millones de ninos y adolescentes sufren los rigores de la miseria y otros 16 millones trabajan para subsistir.
Ellos representan el 17 por ciento de la población infantil. Esas propias fuentes precisan que de esa cantidad, cinco millones 100 mil están en las edades de 10 a 14 anos.
Pero hay más datos escalofriantes: 20 millones de adolescentes en América Latina no tienen acceso a la educación media básica y un millón sufre de explotación sexual directa o indirecta.
En esa propia subregión la tasa de mortalidad infantil es de 43 por cada mil en los menores de cinco anos y de 35 en los que aún no llegan a los 12 meses, al decir de la UNICEF, que igualmente condena el hecho de que 40 de cada 100 personas, vive en Latinoamérica en la más abyecta pobreza, y de ellos, más de la mitad son infantes.
Similar panorama reflejaba Cuba antes de 1959, como fue denunciado en 1953 por el joven abogado Fidel Castro, en su histórico alegato La Historia Me Absolverá: "De tanta miseria solo es posible librarse con la muerte; y a eso sí ayuda el Estado: a morir. El 90 por ciento de los ninos del campo está devorado por parásitos que se les filtran desde la tierra por la unas de los pies descalzos. La sociedad se conmueve ante la noticia del secuestro o el asesinato de una criatura, pero permanece criminalmente indiferente ante el asesinato en masa que se comete con tantos miles de ninos que mueren todos los anos por falta de recursos, agonizando entre los estertores del dolor y cuyos ojos inocentes, ya en ellos el brillo de la muerte, parecen mirar hacia lo infinito como pidiendo perdón para el egoísmo humano, y que no caiga sobre los hombres la maldición de Dios".
DRASTICOS CAMBIOS SOCIALES
Ese certero testimonio hace referencia a una etapa, cuando en la Isla el 20 por ciento de la población más rica recibía el 58 por ciento de los ingresos, en tanto el 20 por ciento de la más pobre percibía solo el dos %.
El 24 por ciento de la población activa se hallaba entonces desocupada y no se garantizaba la educación: Existía un millón de analfabetos —un sexto de la población-- y la escolarización infantil entre los seis y los 14 anos ascendía al 56 por ciento.
Tales medidores eran todavía más negativos en las zonas rurales, donde el 61 por ciento de los pequenos (en esas mismas edades) no asistían a las escuelas primarias.
Tampoco allí existía cobertura médica. Solo la profundidad de los cambios sociales promovidos por la Revolución desde hace más de 46 anos pudo eliminar ese estado deplorable y dar paso a otra situación, en la cual la nueva generación tiene la máxima prioridad. Por ellos en la mayor de las Antillas se defiende la esperanza todos los días, a partir de la propia alborada del Primero de Enero de 1959.
Con frecuencia -y no sin razón- se ha dicho que la pequena ínsula es una gran escuela por los descollantes triunfos de su sistema de ensenanza, toda gratuita, incluso comparada con naciones desarrolladas.
Su tasa de escolarización es del 99 por ciento. En el curso lectivo (2005-2006) asisten a las aulas 2.914.000 educandos.
Los avances en la materia conllevaron a que Cuba encabece la educación preescolar en América Latina: el 89,9 por ciento de sus ninos entre cero y cinco anos, es decir, 868 mil 121 menores, obtienen atención educativa, una estadística récord en América Latina.
De ellos, 130 mil están matriculados en guarderías (círculos infantiles), 146 mil en grado preescolar y a los restantes les llega ese influjo mediante un plan UNESCO por el cual los padres recepcionan orientaciones para sus hijos impartidas por educadores y médicos del barrio donde residen.
Con los 1 124 círculos creados a lo largo de todo el país en 40 anos, se benefician más de 126 mil madres. El presupuesto destinado a esos planteles supera los 110 millones de pesos.
Según otro documento del mismo Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), los escolares cubanos saben mucho más de matemáticas que sus iguales latinoamericanos.
También, de acuerdo con ese propio organismo internacional, la ínsula vuelve a descollar, porque a partir del 59 ha ido estableciendo progresivamente un sistema nacional de guarderías diurnas y programas de educación, en la primera infancia y de ensenanza preescolar que hoy abarca a un 98,3 por ciento de los ninos en ese grupo, extendido desde el alumbramiento hasta los seis anos de edad.
Asimismo, el Estado mantiene una treintena de hogares para ninos y jóvenes hasta 17 anos) sin amparo filial. De igual forma han quedado abiertos centros especializados para la atención de afecciones como el autismo. Ello refuerza la voluntad nacional de que no haya un solo nino sin escuela y sin maestro, ni un solo ciudadano sin atención médica desde antes de nacer.
Esta última aseveración no constituye de ningún modo una exageración, porque en la Antilla Mayor se empieza a atender a las personas cuando aún se hallan en el vientre materno, en las primeras semanas de su concepción.
Sobreponiéndose a las serias dificultades económicas afrontadas por la nación desde la década pasada, conocidas en su conjunto como período especial y considerado como el momento más difícil del proceso revolucionario, aún así la Isla cumplió con antelación muchas de las metas trazadas para el 2000 por la Cumbre Mundial de la Infancia (1990).
A pesar de esas reales circunstancias, que en otras áreas geográficas dieron al traste con los adelantos sociales, en ese territorio caribeno se destinaron del presupuesto nacional del 2005, para las actividades de educación 4 117 millones de pesos. Para la salud el monto asciende a los 2 355 millones. Los incrementos en ambas esferas son del 11,3 y 9,4 por cientos, en relación con el ano precedente.
LOGROS EMBLEMÁTICOS
Como se aprecia, esos campos continúan siendo prioritarios, en su condición de logros emblemáticos de la Revolución.
Precisamente en la rama de la medicina también se ha alcanzado prominencia internacional. Tal es el caso de su ya mencionada mortalidad infantil, un indicador universal que mide de forma sintética el bienestar y desarrollo de un país, al abarcar condiciones sociales, económicas, biológicas, políticas, demográficas y sanitarias de la población.
Dentro del panorama de salud sobresalen igualmente la erradicación de la poliomielitis, difteria, tétanos neonatal, meningitis tuberculosa y las complicaciones graves del síndrome de la rubéola congénita y la meningoencefalitis posparotiditis.
Tampoco constituyen problemas de salud la rubéola, el paludismo, el tétanos ni la parotiditis (paperas)... y más recientemente se adhirió a la lista el sarampión, tras más de ocho anos sin que se reportara un solo caso de ese mal, que trágicamente produce en otras naciones subdesarrolladas más de un millón de muertes en el ano.
Esos éxitos se exhiben al mundo aún en medio de disímiles carencias del momento, cuando pese a todo, los menores cubanos en el primer ano de vida son inmunizados contra 13 enfermedades prevenibles por vacuna, incluida la hepatitis B y la haemophilus influenzae tipo B.
Ello ha permitido que la UNICEF reconociera públicamente que los “ninos nacidos en Cuba tienen mejor oportunidad de sobrevivir en los primeros anos de vida que los de la región de América Latina y el Caribe”.
Por su parte, la OMS sitúa a Cuba en primer lugar en inmunización por vacunas entre 214 países de todo el planeta.
La política del pequeno estado caribeno ha buscado, desde el mismo 1959, proteger al pueblo, a sus más pequenos, y tras la promulgación del bloqueo norteamericano contra el territorio hace más de cuatro décadas, se intentó y logró atenuar sensiblemente su impacto. Lo mismo se ha hecho posteriormente ante la recesión económica.
El cerco estadounidense, reforzado primero por la Enmienda Torricelli (1993) y luego por la extraterritorial ley Helms-Burton (1996), aparece como una de las más flagrantes violaciones de los derechos individuales, políticos, sociales, económicos y culturales de la población cubana y, de forma desembozada, contra dos millones de ninos.
Expertos internacionales admiten que la repercusión de esa genocida política de EE.UU. frente a la mayor de las Antillas se traduce en menores posibilidades de obtener medicamentos, útiles escolares, comida, juguetes y otros recursos, y que solo ha sido posible paliar esa situación gracias a la voluntad nacional y en cierta medida a la solidaridad universal.
Sin embargo, y a pesar de enormes sacrificios, Cuba no ceja en su empeno de continuar otorgándole a la ninez su condición de privilegiada por derecho, en aras de que nunca más el egoísmo humano signifique dolor y muerte para estos inocentes.
NINOS CUBANOS FUERA DEL ALCANCE DE AZOTES MUNDIALES
900 mil ninos mueren cada mes debido a la pobreza. Ninguno es cubano.
200 millones de ninos en el mundo duermen hoy en las calles. Ninguno es cubano.
250 millones de ninos con menos de 13 anos están obligados a trabajar para vivir. Ninguno es cubano.
Más de un millón de ninos son forzados a la prostitución infantil y decenas de miles han sido víctimas del comercio de órganos. Ninguno es cubano.
25 mil ninos mueren cada día en el mundo por sarampión, paludismo, difteria, neumonía y desnutrición. Ninguno es cubano.
CONTRASTE CON EL ENTORNO ADYACENTE
600 millones de niños crecen en situación de absoluta pobreza.
250 millones de infantes entre 5 y 14 anos trabajan (30 millones de ellos en América Latina). 130 millones (60 por ciento de ellos ninas) no asisten a escuelas, en todo el planeta.
Uno de cada cuatro ninos que habitan el orbe vive en condiciones de peligro y más de 11 millones mueren cada ano por causas que podrían evitarse. Los ninos de la calle se estiman en más 200 millones, la mitad de los cuales entran cada ano en las filas de la prostitución. Los menores que trabajan o deambulan están expuestos a ser agredidos por sus patrones, el público, las autoridades, los pedófilos y por traficantes de todo tipo. Solo en Latinoamérica 60 mil pierden a diario la vida antes de cumplir cinco anos, y dos millones no ingresan a la escuela, mientras 800 mil que sí pudieron deben abandonar las aulas para buscarse el sustento.
En 25 países empobrecidos una criatura que nace hoy no llegará a cumplir 50 anos, mientras que un bebé nacido en un estado rico alcanzará los 78 anos. Unos 100 millones de latinoamericanos de 10 a 14 anos son pasto de la delincuencia, los conflictos armados, la trata de blancas, el narcotráfico y la explotación sexual, entre otras formas de violencia. |